#eapcOpenLab: Confianza y gobierno abierto – gobierno abierto y confianza: explorando conexiones – Cecilia Güemes y César Nicandro Cruz-Rubio

Esta breve post se escribe a propósito del seminario #EAPCOpenLab, en donde abordaremos el vínculo entre confianza y gobierno abierto.

Las estrategias de transparencia, participación y rendición de cuentas que arriban de la mano del gobierno abierto son promesas para quienes buscan reconstruir la confianza de la ciudadanía en el sector público. A su vez, la confianza es una necesidad primaria para la realización y funcionamiento del gobierno abierto, especialmente, en lo que refiere a la participación ciudadana y la búsqueda colaborativa de soluciones a problemas complejos.

Se podría pensar que la prestación de servicios públicos y el desarrollo e implementación de las políticas públicas bajo los principios del gobierno abierto son vías clave para mejorar la confianza ciudadana en las instituciones públicas, y que a su vez, su adecuada implementación precisa al mismo tiempo de elevadas dosis de confianza para ser efectivas y socialmente relevantes. Dicho de otra forma, la existencia de confianza se torna en (una) causa que podría explicar el éxito de las iniciativas de apertura, y es ese éxito de dichas iniciativas, al mismo tiempo el que detona la generación o fortalecimiento de la confianza.

I. Desconfianza e instituciones

Los funcionarios y servidores públicos son actores que están en la mira ciudadana. La desconfianza podría ser la norma antes que la excepción Los burócratas son ineficientes, lentos, poco innovadores, y muchas veces corruptos. Esta afirmación podría ser suscrita por la mayoría de las personas que conocemos y  rubricada por datos de encuestas. La percepción de la administración pública, es que es algo feo y malo de lo que nadie quiere hablar, salvo que esté uno enojado y quiera usar la palabra para insultar para referirse a algo farragoso, lento, inútil o ineficiente. Sí, así es, nos referimos a la palabra – palabrota- “burocracia”.Read More »

La devolución de soberanía al ciudadano: ¿gobierno abierto? – Ismael Peña-López

ogovPermitámonos una simplificación casi aberrante de la historia de la gestión de los asuntos colectivos.

En Grecia, las decisiones las tomaban directamente a los ciudadanos (libres, valga la redundancia) y las ejecutaban ellos mismos. Esto era posible, entre otras cosas, porque estos ciudadanos tenían mujeres y esclavos que se encargaban de los asuntos domésticos y porque el mundo era relativamente sencillo y los acontecimientos se sucedían relativamente despacio. A esta época y sus instituciones solemos llamarla democracia griega o, a veces, democracia directa, para desligar el ejercicio personal de la participación pública del entorno geográfico e histórico del momento.

La siguiente reencarnación de la democracia, siglos después, topa con tener que tomar decisiones en un mundo mucho más complejo y con muchos más ciudadanos “libres” que, además, han de tomar decisiones sobre territorios mucho más extensos y, por tanto, deben de llegar a acuerdos con un elevado número de individuos. Ante la ineficacia y la ineficiencia de hacerlo todo directamente, nos inventamos la democracia representativa: unas personas y unas instituciones tomarían decisiones y las ejecutarían en nombre del resto. Entre muchos otros nombres, generalmente nos referimos a este modelo como democracia liberal.

Uno de los grandes debates que estamos teniendo hoy —y que seguramente deberíamos tener todavía con mucha más intensidad— es si las instituciones de la política representativa deberían repensarse. Si Internet ha hecho el espacio pequeño y el tiempo prácticamente un suspiro, si ahora podemos deliberar y coordinarnos a un coste varios órdenes de magnitud inferior que hace unos años, si ahora podemos decidir y evaluar prácticamente sin salir de casa… ¿podemos empezar a “desintermediar” la política?Read More »